Declaración de Fe

  • Creemos en Dios Padre todopoderoso creador de los cielos y la tierra.
  • Creemos en Jesucristo su hijo nacido de María por obra del Espíritu Santo, para revelarnos a Dios.
  • Creemos en el Espíritu Santo, consolador y guía de todo creyente para alcanzar la santificación y plena realización de la nueva vida ofrecida a todo aquel que cree.
  • Creemos en la salvación y la eterna comunión con Dios a través de la fe en Jesucristo.
  • La vida, muerte y resurrección de Jesucristo han provisto el triunfo sobre el pecado y la muerte otorgadas a los creyentes por la gracia de Dios.
  • Jesús como señor y salvador es la máxima expresión de la revelación divina, por él, en él y para él fueron hechas todas las cosas.
  • Creemos en la obra del Espíritu Santo en la vida de toda persona para guiarlos a la reconciliación con Dios.
  • Creemos en la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente para su regeneración y santificación.
  • Creemos que el Espíritu Santo actúa en la vida de la iglesia por medio de los dones para edificación del cuerpo de Cristo.
  • Creemos que las Sagradas Escrituras son Palabra de Dios.
  • Las Sagradas Escrituras son la máxima autoridad y guía confiable para conocer y servir a Dios quién se nos revela como Creador, Salvador y Consolador.
  • Son guía para nuestra fe, doctrina y práctica.
  • Guiados por el Espíritu Santo las estudiamos para nuestro crecimiento espiritual y la edificación del cuerpo de Cristo.
  • Creemos que la iglesia local es la unidad fundamental de la Iglesia de Cristo.
  • La iglesia local es una comunidad de creyentes conformada voluntariamente para proclamar el evangelio, edificar a los creyentes, adorar a nuestro y servir a toda criatura.
  • Valoramos la autonomía responsable de la iglesia local, con el propósito de articular su doctrina, adoración y misión con otras iglesias.
  • Creemos que el bautismo de creyentes por inmersión nos permite seguir el ejemplo de Jesús, por medio del cual manifestamos públicamente nuestra muerte a la esclavitud del pecado y la resurrección para una nueva vida.
  • El pan y la copa simbolizan el cuerpo partido y la sangre derramada por Cristo y nos recuerdan su amor, su encargo y su segunda venida.
  • Creemos que por la obra de Jesucristo podemos acceder libremente ante Dios para el perdón de nuestros pecados.
  • Asimismo que tenemos la responsabilidad de interceder por otros para que conozcan de su mensaje y su perdón.
  • Creemos que cada persona es competente y llamada a desarrollar una relación con Dios sin interferencias ni obstáculos de ningún tipo.
  • Creemos que debemos responder al llamado de Jesús para “hacer discípulos a todas las naciones”.
  • Debemos promover la formación misionera de todos los creyentes.
  • Por esa razón debemos estar dispuestos a unir esfuerzos con otros ministerios de evangelismo, salud, educación y desarrollo comunitario para dar a conocer el amor de Dios para toda criatura.
  • Afirmamos la libertad religiosa y respetamos las expresiones de fe de otros.
  • Considerando nuestras raíces históricas debemos responder a la intolerancia promoviendo la libertad religiosa de millones alrededor del mundo.
  • Abogamos por la separación de la iglesia y el estado para que toda persona, iglesia o religión puedan expresarse libremente sin coacción ni manipulación.
  • Creemos que la familia de Dios se extiende más allá de nuestras iglesias locales y que el llamado de Dios implica desarrollar ministerios cooperativos.
  • Apoyamos el ministerio de organizaciones bautistas locales, regionales, nacionales e internacionales con el fin de fortalecer la vitalidad y efectividad del Ministerio de la Iglesia.
  • Apoyamos los esfuerzos interdenominacionales que promuevan la justicia, la paz y la dignidad del ser humano a la luz de la vida y obra de Jesucristo.
  • Los bautistas celebramos la diversidad racial, cultural y teológica representada en nuestra membrecía.
  • Celebramos la diversidad de estilos de adoración y expresiones culturales.
  • Esperamos que esta diversidad fortalezca el cuerpo de Cristo, mediante la comunión, el respeto, el apoyo mutuo y el diálogo a la luz de la vida y obra de Jesucristo.