Nuestra Historia

Hacia los años 80s después de la venta de terrenos pertenecientes al Seminario Teológico Bautista, la Junta de Misiones Extranjeras pensó en la idea de convertirse en una institución universitaria.

La venta de parte del terreno parecía una contradicción con la propuesta de convertirse en universidad, pero tenía el sentido de garantizar a la institución un futuro sin la dependencia de la misión.

El Dr. Giles hizo las gestiones ante el Ministerio de Educación Nacional y su conclusión de la respuesta recibida fue que por ser institución de origen extranjero las demandas serían muy altas, además se les exigiría tener una Facultad con un mayor porcentaje de colombianos que el que existía en aquel momento; Por esa razón se desistió de la idea, más no se dejó de lado el interés en ir formando líderes nacionales que asumieran la administración de una entidad costosa y que seguramente en el futuro demandaría mayores inversiones.

Al programa de Teología y Educación Cristiana se le añadieron los estudios de maestría y de doctorado en Teología que tenía como propósito ir preparando el liderazgo nacional para la educación teológica. Un paso importante para el momento, pues algunos de estos primeros profesores comenzaron a ser colegas de sus anteriores docentes. Nombres como el de Néstor Massa, Amparo de Medina, Irmo Howard, Julio Cesar Beltrán, Elina Cabarcas, Gustavo Sánchez y Cosme Damián Vivas y otros colombianos como Roberto Gama y Lisandro Williams impartieron clases al lado de los doctores del momento, como James Giles, Roy y Joyce Wyatt, Dwight Honeycutt, William Warren, Randall Sledge, Stephen Haines. Esta generación preparó a muchos estudiantes para el pastorado y otros ministerios del momento, pero también  a los siguientes líderes de la educación teológica bautista colombiana, venezolana, ecuatoriana y de otros países de América Latina.

En medio de estos cambios y nuevos esfuerzos el Seminario Teológico Bautista mantuvo su enfoque en la educación teológica, algo sumamente necesario para el desarrollo de las iglesias nacionales en la etapa de “indigenización”, pues muchas misiones y misioneros comenzaron a dejar el país por diferentes razones: inseguridad, conflictos, jubilaciones y proyectos intencionales de transición hacia un nuevo liderazgo.

En el contexto latinoamericano se dio un proceso similar en casis todas las instituciones de educación teológica. Pero uno de esos cambios se relacionó con la necesidad de que la educación teológica mantuviera y mejorara sus estándares de calidad.

Ese desafío fue asumido poco a poco por varias instituciones en A.L. convirtiéndose en instituciones universitarias, pues los estándares exigidos para estas no provenía solamente de las expectativas internas sino también de las externas, del Estado mismo en cada país.

En el caso colombiano también se dieron algunos cambios, entre los cuales la nueva Constitución Colombiana que dio apertura a la implementación de una verdadera ley de libertad religiosa animó a los evangélicos a salir del anonimato y ganar protagonismo ante la opinión pública.

Se crearon partidos políticos, aparecieron nuevas emisoras radiales, surgieron programas en TV, la presencia en actos públicos por medio de marchas y vigilias también acrecentó el sentimiento de que la presencia evangélica en Colombia no debería postergarse por más tiempo, sino que había llegado la hora de salir del anonimato abandonando la timidez que produjo la intolerancia y la persecución en décadas anteriores.

Eso mismo llevó a que varios Seminarios en Colombia comenzaran esfuerzos por convertirse en universidades, experimentando cambios que aún se consideraban peligrosos y arriesgados.

Parte de las reformas sufridas con la nueva constitución llevó a que las instituciones religiosas educativas tuvieran que renovar sus estatutos y estatus jurídico ante el Ministerio de Educación y no como anteriormente se hacía ante la Gobernación Departamental.

En cabeza de uno de los primeros rectores colombianos, el Mag. Harold Segura se presentó un proyecto de constitución de entidad universitaria que fue discutido con la Junta Directiva de la DBC. Después de varias reflexiones no se halló conveniente dar ese paso y por ese motivo el proyecto fue archivado.

En esta etapa se profundizó la cooperación con instituciones de educación teológica en Colombia y América Latina, se participó en la creación de RIBET en Cochabamba, Bolivia y se afilió el Seminario a instituciones acreditadoras de A.L. para educación teológica como AETHAL y ALIET como también se participó en CETELA. Igualmente se abrió la institución a una mayor participación en todos los ámbitos en los que la discusión del papel del cristiano y de la iglesia estaba en la agenda del día.

El Rector Harold Segura participó activamente en la creación del Foro Ecuménico de Cali y en CEDECOL, organización a la que también se afilió el Seminario. En Colombia se creó una red de instituciones de educación teológica evangélica la que realizó varios encuentros y foros dentro de los cuales siempre se discutió la necesidad de dar el paso al nivel universitario como una demanda de la época y un desafío para que la educación teológica no perdiera el status que había logrado en el pasado.

Con la elección del nuevo rector, Pablo Moreno la gestión para convertir en institución universitaria  el paso fue parte del proyecto presentado el día de su instalación. Este fue elemento prioritario de su propuesta de trabajo y fue acogida por el Consejo Directivo del momento presidido por el Mag. Irmo Howard.

Después fue llevado también a la Junta Directiva de la DBC, presidida en ese momento por la Sra. Fanny Gutiérrez quien le dio el trámite correspondiente y fue aprobado por la asamblea de la DBC en 2001. Ese proceso entonces, obtuvo el respaldo casi unánime de la familia bautista colombiana y por esa razón fue llevado a cabo sin grandes traumatismos.

Durante todo el año 2001 y parte del 2002 se preparó el proyecto para ser presentado ante el Ministerio de Educación Nacional. Un equipo dirigido por el rector, Pablo Moreno y compuesto por el decano, William Castaño, la Administradora Sandra Cataño, la Facultad integrada por Cosme Damián Vivas, Amparo de Medina, Gustavo Sánchez, Leonel Rubiano, Lloyd Rogers, Connie Rodgers y Jahir Cataño además del asesor financiero Enrique Czernisky y la asistencia jurídica de la Dra. Enid Becerra trabajaron arduamente en la composición de las diferentes partes del primer documento maestro que se presentó para la obtención de la personería jurídica del MEN. Este equipo estuvo asesorado por el Dr. Jairo Bernal, quien había trabajado en proyectos similares como el del Seminario Bíblico de Medellín.

El 6 de marzo de 2002 se reunión el Cali la Junta de Fundadores de la Fundación Universitaria Bautista para dar constitución legal a la nueva entidad. Esa junta había sido elegida por la asamblea de la DBC a principios de ese año y estuvo conformada por: Carlos Henríquez, Néstor Massa Barrios, Pedro Antonio García, Amparo Vargas de Medina, Fanny Gutiérrez, Aurora Casallas de Giraldo, Irmo Howard y Ramón Medina Ibañez. Ellos estuvieron acompañado por el director nacional Rev. Jorge Giraldo y la revisora fiscal de la DBC Marlene Garzón.

Aparte del acta de constitución de la nueva entidad, nombraron el primer Consejo Directivo que tuvo la FUB, conformado por: David Crane, Edgar Castaño, Joel de los Ríos, Elodia Molina y María Cenifer Arboleda. Finalmente en esa reunión nombraron como primer rector de la FUB al Mag. Pablo Moreno y como Revisora Fiscal a la Dra. Olga González.

Un año y tres meses después, el 24 de junio de 2003 por resolución No. 1427 el MEN otorgó la personería jurídica a la Fundación Universitaria Seminario Teológico Bautista Internacional.

Ese mismo año el MEN cambió la reglamentación que daba el reconocimiento a los programas académicos mediante el mismo acto por el cual otorgaba personería jurídica. Por esa razón el equipo tuvo que elaborar nuevos documentos para dar inicio formal a los estudios teológicos reconocidos oficialmente. Finalmente en enero de 2004 se otorgó el primer registro calificado al programa de Teología en la modalidad presencial.

La institución nació con el desafío de dar respuesta a las expectativas de la DBC y la iglesia tanto como a las exigencias del MEN para mantener el reconocimiento jurídico y educativo.

Por medio de un plan estratégico guiado por la presidente de la DBC, Fanny Gutiérrez se logró equilibrar esas demandas y con la supervisión del Consejo Directivo se comenzaron a dar los pasos en la nueva etapa histórica de la institución.

Parte de eso desafíos fueron suplidos al mantener la oferta educativa formal de educación superior y conformar un departamento de Extensión Universitaria para ofrecer educación teológica a pastores, líderes y miembros de las iglesias a través de los diplomados y certificados básicos. Eso permitió mantener ese necesario polo a tierra de la relación con la iglesia que tanto la rectoría como la Facultad y el Consejo Directivo han tratado de cuidar durante estos diez años.

Muy pronto se vio la necesidad de ofrecer un programa de formación teológica que diera respuesta a quienes no podían llegar hasta Cali para estudiar teología. Se diseñó un programa a distancia con el mismo pensum utilizado en el programa de Teología y se mantuvo por varios años como un anexo del programa presencial, en esta etapa fue dirigido por Berenice Caballero. En esta etapa se logró mantener un promedio de 79 estudiantes.

Debido a la necesidad de que este programa lograr un alcance mayor, se preparó un nuevo proyecto para presentar ante el MEN la solicitud de registro calificado. Dicho proceso fue coordinado por el decano William Castaño y dirigido hasta la fecha por la profesora Eneried Arboleda. Este programa hoy cuenta con 340 estudiantes en todos el país y fuera de él. Ya cuenta también con sus primeros 39 graduados.

El área de extensión universitaria siguió proveyendo Diplomados en el área Pastoral, Liderazgo, Comunicación y Medios, Paz y Derechos Humanos, Consejería, Psicología de la Familia y Niñez y Adolescencia. Estos programas han sido ofrecidos en todo el país y aún en el exterior a miles de estudiantes. En un año se obtuvo un promedio de más de mil estudiantes participando en estos programas debido a convenios especiales como iglesias como la Pentecostal Unida de Colombia y el Movimiento Misionero Mundial.

La cualificación docente se ha incrementado durante estos diez años. Al comenzar casi todos los docentes tenían títulos de Licenciatura y algunos de Maestría reconocidas oficialmente. Pero hoy gran parte de la Facultad tiene maestrías y está realizando estudios doctorales. Mención de agradecimiento en esta parte hay que hacer para ex-misioneros como los Giles y Wyatt, junto con Ben Welmaker Jr. quienes han promovido la creación de un fondo para apoyo de estudios doctorales.

El cuerpo docente hoy es más consciente de los desafíos que el futuro demandará a la educación teológica que desea mantener su nivel de alta calidad. Eso no obstante, se constituye en un desafío para que la institución pueda conseguir el apoyo necesario  y pueda patrocinar los estudios de los nuevos docentes que se están incorporando a la FUB.

El cuerpo estudiantil experimentó un cambio significativo en estos diez años. Mientras la institución iba cumpliendo más años y los edificios van requiriendo de mayor atención por su envejecimiento, el cuerpo estudiantil se ha rejuvenecido. Antes de comenzar el año 2000 el promedio de edad por estudiante estaba en 25 años mientras que ahora se mantiene en los 20. Esto es un reflejo del cambio de época en lo generacional que se evidencia por la irrupción de la juventud en el liderazgo y accionar de las nuevas iglesias.

No siempre se ha entendido este cambio, quizá debido a que la expectativa en el pasado fue formar pastores y estos fueron imaginados mayores, con una familia constituida. Hoy es un poco diferente porque también las iglesias cambiaron y están dando participación a nuevos ministerios.

Después de 10 años se comienzan a realizar balances, pero solo quisiera terminar esta parte mencionando que las opciones de la Unibautista siguen siendo:

  • Ser una institución bautista abierta al servicio de la educación teológica para todas las iglesias, todo el pueblo de Dios.
  • Ser una institución dinámica, abierta al cambio y a experimentar nuevos campos de la educación manteniendo como fuente de flujo de las directrices para los nuevos programas la perspectiva teológica que nos ha caracterizado.
  • Ser una institución flexible a las demandas educativas de las iglesias, por eso opta por la educación formal pero con flexibilidad curricular utilizando los medios masivos para llegar a donde está el estudiante.
  • Ser una institución que se sostiene por la confianza en Dios, de quien podemos aplicar las palabras el apóstol a los gentiles cuando decía del cristiano, que el que comenzó la buena obra entre ustedes la completará hasta que sea perfecta. Los desafíos y dificultades que tendremos por delante no serán más que una prueba de cuna fiel será Dios con nosotros.